Las pizarras magnéticas no sólo difieren en tamaño y tipo de superficie, sino que también se pueden clasificar según el tipo de uso que se les vaya a dar y quién las vaya a utilizar.
Si, por ejemplo, tiene niños en casa, existen pizarras educativas que se venden con una serie de imanes que representan letras y números, para que el niño aprenda de forma lúdica a crear palabras, y pueda dibujar sobre la superficie sin dañar la casa. Suelen ser pequeñas y no son productos profesionales, por lo que se pueden encontrar a precios bajos, a partir de 10 euros.
Si, por el contrario, necesitas un mueble más profesional, lo más elegante es la pizarra magnética de cristal: se escribe en ella con rotulador, se borra con el orillo y suele venir con un juego básico de imanes y accesorios tarjeteros. Cuestan más que las clásicas pizarras de porcelana, con precios que oscilan entre los 40 y los 60 euros.
Si busca una decoración especialmente original, puede optar por una pizarra magnética negra: en este caso, la superficie es completamente oscura, lo que permite utilizar rotuladores de colores claros -especialmente blancos- que dan un delicioso efecto final que recuerda a la clásica pizarra escolar en la que se escribía con tiza.
Por lo general, la pizarra negra es de pizarra, y puede encontrarse en la clásica forma rectangular, así como en las formas más variadas: el precio depende mucho de la forma y el tamaño, pero suele oscilar entre los 30 y los 70 euros.
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El Pizarron porcelanizado no sólo difieren en tamaño y tipo de superficie, sino que también se pueden clasificar según el tipo de uso que se les vaya a dar y quién las vaya a utilizar.